En la oscura y tumultuosa Escocia medieval, el valiente general Macbeth se encuentra en un torbellino de ambición y presagio tras su victoria en el campo de batalla. Acompañado por su leal amigo Banquo, Macbeth se topa con tres brujas cuyas profecías no solo prometen la grandeza de Macbeth como duque de Cawdor sino también el ascenso al trono escocés. Mientras Banquo recibe una predicción menos personal, aunque igual de potente: sus descendientes serán reyes.
Con la rápida materialización de la primera profecía, Lady Macbeth instiga a su marido a acelerar el destino y asesinar al rey Duncan. A pesar de las dudas iniciales, Macbeth sucumbe a la tentación y comete regicidio. La muerte de Duncan desata una serie de eventos sangrientos y traiciones, dejando a Macbeth y a su esposa sumidos en la paranoia y el remordimiento.
A medida que Macbeth se aferra al poder, su temor hacia la profecía sobre los descendientes de Banquo lo lleva a orquestar el asesinato de su amigo. Aunque Banquo muere, su hijo Fleance escapa, manteniendo viva la amenaza profetizada. El terror de Macbeth se manifiesta en un banquete público, donde el espectro de Banquo lo visita, desvelando su culpabilidad ante los nobles escoceses.
Desesperado por confirmar el alcance de su seguridad, Macbeth busca nuevamente a las brujas. Sus nuevas profecías parecen asegurarle invulnerabilidad, excepto ante aquellos no nacidos de mujer, y le advierten que temiera a Macduff. En una espiral de desesperación, Macbeth ordena la masacre de la familia de Macduff y otros sospechosos de deslealtad, desatando así un exilio masivo y una rebelión.
Mientras tanto, Lady Macbeth, acosada por sus propios demonios y culpabilidad, pierde la razón y termina suicidándose. Macbeth, enfrentando la inevitable invasión de sus enemigos, se aferra a las profecías para su salvación. Sin embargo, en la decisiva batalla, se encuentra con Macduff, quien revela ser arrancado prematuramente del vientre de su madre, cumpliendo así la última de las misteriosas profecías. Macbeth es asesinado, y Malcolm, el legítimo heredero, es restaurado al trono, cerrando un ciclo de muerte y venganza con una promesa de paz para Escocia.