En "El corazón es lo último que se va", Margaret Atwood explora las profundidades de la desesperación económica y la ética cuestionable de un experimento social radical. Stan y Charmaine, una pareja golpeada por la crisis económica, se ven obligados a vivir en su automóvil después de perderlo todo. El escenario cambia cuando descubren el Proyecto Positrón, una propuesta que promete estabilidad y una vida sin preocupaciones en la utópica ciudad de Consiliencia. El proyecto divide a sus ciudadanos en dos grupos, alternando sus vidas entre la libertad en un entorno suburbano y el encierro en la Penitenciaría Positrón cada mes.
En esta ciudad, los participantes disfrutan de la comodidad de una clase media durante treinta días, seguidos de otros treinta en la prisión, manteniendo así el sistema en funcionamiento. La novela se sumerge en las vidas de Stan y Charmaine mientras navegan por este nuevo estilo de vida, inicialmente atraídos por la promesa de estabilidad. Sin embargo, lo que parece ser una solución ideal pronto se desmorona cuando la pareja se enfrenta a la realidad de vivir en una sociedad que se asemeja más a una cárcel dorada que a un refugio seguro.
La narrativa de Atwood lleva a los lectores a través de un torbellino de emociones y situaciones absurdas, revelando las fisuras en la relación de la pareja y sus luchas internas. La novela no sólo cuestiona la sostenibilidad de tales experimentos sociales, sino que también profundiza en los dilemas morales y las consecuencias psicológicas para aquellos atrapados en sus garras. "El corazón es lo último que se va" es una meditación aguda sobre la pérdida de la libertad personal, la erosión de la intimidad y el costo humano de una falsa utopía.
A través de su característico humor mordaz y su habilidad para tejer situaciones distópicas que reflejan preocupaciones contemporáneas, Atwood no solo critica la progresiva extinción de la clase media y la privatización del sistema carcelario, sino que también ofrece una visión inquietante de la fragilidad de nuestras estructuras sociales y personales. La novela es un testimonio de su genio para fusionar lo personal con lo político, haciendo que "El corazón es lo último que se va" sea una adición imprescindible a la bibliografía de cualquier aficionado a la literatura especulativa.